ODS y Agenda 2030: una visión empresarial de compromiso

La aprobación de la Agenda sobre el Desarrollo Sostenible 2030 supuso un nuevo rumbo en el enfoque del desarrollo social y la erradicación de la pobreza, por su concepción universal, integral, indivisible y de responsabilidad compartida, que abarca dimensiones económicas, sociales y medioambientales.

Este nuevo escenario señala que los ODS no deben recaer de forma exclusiva en las instituciones multilaterales, las administraciones nacionales y las organizaciones no gubernamentales, y sí contemplando la labor de organizaciones empresariales y empresas, llamadas a desempeñar un papel crucial en su consecución.

Las organizaciones empresariales estamos ante una oportunidad histórica de demostrar el papel del sector privado en la Agenda 2030, tal y como quedó patente en el último Encuentro Empresarial Iberoamericano celebrado en la Antigua, Guatemala, en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.

Es a través de la capacidad que tienen las empresas de gestión y de movilización de recursos humanos, técnicos y financieros, cuando desarrollan plenamente su papel de actores indispensables para garantizar el desarrollo sostenible de nuestras sociedades.

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Andorra 2021 “Innovación para el Desarrollo Sostenible- Objetivo 2030. Iberoamérica frente al reto del coronavirus”

Inmersos en la preparación de la Cumbre Iberoamericana de Andorra, desde el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) queremos plasmar nuestro compromiso con la Agenda 2030 y nuestra firme voluntad de contribuir al logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una visión puramente empresarial, aprovechando los retos y oportunidades que plantean.

La consecución de los ODS se debe contemplar en dos niveles: mediante la identificación de cómo pueden las empresas contribuir a su logro, y delimitando el grado de responsabilidad que éstas pueden asumir en el marco de la Agenda 2030.

ODS con nombre de EMPRESA y con empresas

La implicación de las empresas en la Agenda 2030 supone un mayor grado de responsabilidad en los entornos económicos, sociales y medioambientales donde operan, es evidente.

Pero para que las empresas puedan desplegar su potencial de crecimiento económico, creación de empleo e innovación, deben contar con marcos institucionales y normativos que posibiliten el nacimiento, desarrollo y expansión de las empresas. Sin empresas los ODS son poco más que una quimera.

Por ello, este mayor grado de compromiso económico, social y medioambiental exigible a las empresas, no debe, en ningún caso, implicar la asunción por su parte de responsabilidades que son propias de los Estados, y mucho menos traducirse en nuevas cargas regulatorias y trabas que dificulten la actividad empresarial. Y en este punto hay que recordar, también, que sin empresas no hay ODS.

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Un panorama donde las alianzas público-privadas, que figuran en el ODS N.º 17, representan una gran palanca para fomentar la participación de las empresas privadas y favorecer las sinergias necesarias con el resto de los actores implicados, las administraciones públicas y los organismos multilaterales.

Debemos tener presente los obstáculos con los que los empresarios iberoamericanos se encuentran en materia de innovación y digitalización, productividad, integración regional, sostenibilidad, formación o retención del talento.

Elementos que coinciden con los ODS asociados a la Agenda 2030 y por los que debemos seguir apostando, tal y como venimos realizando desde CEIB, en asociación con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), y la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE), desde los distintos Foros y Encuentros Empresariales que organizamos.

Las tres instituciones trabajan ya en el XIII Encuentro Empresarial Iberoamericano, que se celebrará en Andorra en abril, contemplándolo como una oportunidad histórica para trabajar en la mejora de las condiciones de vida a nivel global, ahora más que nunca, con empresas y desde las empresas de Iberoamérica.

Lo vamos a hacer trabajando firmemente por las metas y ODS que afectan a la salud, cadenas regionales de valor, educación y retención del talento, innovación tecnológica en sectores como el agrícola, y la reducción de los impactos medioambientales, entre otros.

Y cómo no, potenciando nuevos modelos de negocio eficaces y en clara sintonía con las necesidades que surgirán de la era post-COVID.

Con este compromiso, juntos, estoy seguro, conseguiremos hacer de la Región un lugar más próspero e integrador, en ese gran objetivo de hacer #MásIberoamérica.